Las tradiciones tienen un sentido de preservación, de identidad, de celebración y sobre todo de convivencia. Hablar de los Reyes Magos significa para muchos de nosotros recordar los años en que hacíamos nuestro mayor esfuerzo por ser los mejores hijos, los mejores alumnos o los mejores niños, asegurando que nuestros méritos serían reconocidos y la carta cumpliría su misión: Conmoverlos hasta traernos todo lo que pedíamos.

Hoy que somos padres, comprendemos que no es así. A veces los Reyes Magos se encuentran lejos, han perdido su libreta de direcciones o enfrentan una crisis económica global de la que ni ellos pudieron salvarse. Sin embargo, los kidzillos no están listos para hablar de finanzas ni comprender los detalles más complejos de la economía, ellos son niños y su papel está en ser felices, reír hasta que les duela el estómago y aprender a vivir.

Conscientes de todo lo anterior, un grupo de Momzillas y Dadzillos en Irapuato, Guanajuato, decidió echarles una mano y expandir su mensaje de alegría para otros kidzillos que no habían tenido la oportunidad de ser visitados por ellos. Fue así como se creó hace 43 años la “Cabalgata de Reyes Magos” en Irapuato; un evento anual que se celebra cada 5 de enero, horas antes de que de inicio la noche más esperada del año por los niños.

A lo largo de 7 kilómetros, más de 1600 participantes se encargan de iluminar las principales calles de la ciudad, al frente de caravanas y a bordo de carros alegóricos en donde orquestas, bailarines, actores y voluntarios conforman una gran fiesta para deleite de kidzillos, familias y más de 400 mil visitantes.

Pero ahí no para la magia de este evento, nos resultó conmovedor y fascinante saber que una celebración así ha derribado muchos muros, logrando llegar hasta los kidzillos que por alguna razón se encuentran en hospitales o albergues, así como algunos que reciben la visita de estos increíbles personajes hasta la puerta de sus casas.

Para lograr dar vida a uno de los tres Reyes Magos, el Patronato de la Cabalgata de los Reyes Magos en Irapuato, ha establecido requisitos  puntuales a sus aspirantes, el más importante es tener vocación de altruismo y prepararse durante seis meses para que el día del evento cada detalle sea impecable, a estos requisitos se suma uno que nos pareció muy interesante;  se trata de estar casado y próximo a formar una familia (creemos que es una especie de propedéutico para dadzillos, pa’ ir calándole a lo que les espera)

Durante una conversación, el Presidente del Patronato de la Cabalgata de Reyes Magos en Irapuato, el Dr. Rafael Alfaro, nos comentó la importancia de preservar la emoción de los niños, que no debemos olvidar que la infancia es determinante para su vida y hacerlos parte de una tradición así es una manera de eliminar distinciones entre unos y otros, de permitir que cada uno de ellos tenga la oportunidad de vivir esa experiencia memorable.

Para nosotras sin duda es un acto de gran reconocimiento que la sociedad civil se una para realizar eventos así, una demostración de empatía que ejemplifica los verdaderos motivos de  celebrar el cierre y el inicio de año, donde podemos darnos cuenta que basta con alimentar y cuidar algo que es importante además de emocionante para los kidzillos. Más allá de los discursos que dividen opiniones y donde siempre tendremos percepciones diversas, nos hemos puesto de acuerdo al coincidir en que un mundo donde todos nuestros niños tienen acceso a ser felices, es un mundo que nos alegrará también ¡Y en ese, vale la pena volver a creer, como lo hacen ellos!

 

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