Durante los primeros meses de vida, es normal que nuestros hijos duerman en la misma cama que nosotros, pero siempre existirán dudas acerca de cuándo deberá irse a su cuarto y las consecuencias de postergar ese momento.

Pues bien, los niños están listos para dormir solos aproximadamente desde los 4 meses de vida, sin embargo, esta elección deberá ser tomada entre ambos padres, considerando la importancia de tener tanto ellos como el kidzillo su propio espacio.

Existen factores comunes para que nuestros kidzillos no quieran dormir solos, acá enlistamos algunos como son:

  • Sobreprotección
  • Falta de independencia
  • Costumbre
  • Pesadillas
  • Comodidad por parte de los padres
  • Falta de habitación adecuada para el niño
  • Miedo
  • Inseguridad

Un consejo efectivo para lograr que permanezcan toda la noche en su cama, radica en que los padres sean firmes y constantes, por otro lado ayuda mucho que esto se realice lo antes posible, ya que así se adaptarán de mejor manera.

 

Cuando no hay seguridad ni claridad para tomar la decisión de que cada quien duerma en su espacio, será necesario considerar las consecuencias negativas, dentro de estas se encuentra una menor independencia, malos hábitos de sueño en él y los padres, así como la disminución o pérdida de intimidad con el dadzilllo. De igual forma, nos ayuda recordar que al lograrlo, existen ventajas, como mayor desarrollo emocional, seguridad y descanso; al dormir mejor, incrementará su memoria, nivel de atención y aprendizaje.

Aunque parezca complicada, esta meta se puede lograr mediante el reforzamiento positivo, es decir; premiar y recompensar al niño cada vez que colabore con el plan. Es recomendable hacer el reforzamiento de forma verbal, haciéndole saber que están contentos porque lo ha logrado.

 

También ayudará tener:

 

  • Una rutina antes de dormir, que permitirá anticipar el momento y que vayan preparándose de manera relajada.
  • No realizar actividades que lo activen, ya que podría dificultar la conciliación del sueño.
  • Si el niño se levanta a la cama de los papás regresarlo a su cama las veces que sean necesarias, ser constantes en su decisión.
  • Brindarle un objeto que le dé seguridad (ej. Peluche)
  • Permitirle que participen en la decoración de su cuarto para que así, lo siente como un espacio más familiar y agradable.
  • Leer un cuento, para que así, desvíen su atención hacia un tema positivo y no solo se enfoque en el miedo de quedarse solo.
  • Transición, lo que significa ir realizando el cambio poco a poco. Esto ayudará a realizarlo mayor facilidad.
  • En caso de que el niño tenga miedo de dormir con la luz apagada, pueden empezar dejándolo con una pequeña lamparita prendida y también con la puerta abierta tanto de los padres como de su cuarto. Esto, puede irse modificando paulatinamente.

Cada familia determinará el momento en que se sientan preparados, pero es importante que los niños vayan ubicando cúal es su espacio, su privacidad y sobre todo que los padres también tengan la suya.

Este artículo fue desarrollado por la Psic. Fernanda Gómez y Mtra. Regina Ojeda – especialista de NEUROingenia

 

 

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