Desde que lo tuviste en tus brazos, seguramente muchas noches no quisiste separarte de tu él, y conforme pasaba el tiempo, te sentías que siempre estarías ahí para tu hijo. Seguramente la primera vez que  que te pidió dormir contigo porque tenía miedo, te sentiste toda una súper heroína que lo protegería hasta del coco, ¿pero qué tal que con el paso del tiempo esa ayuda repentina se volvió una necesidad de no querer separarse jamás de ti a grados tales de armarte terribles berrinches si te vas unos minutos de su lado o que se ponga siempre cerca de una de las ventanas donde pueda verte? Y sí, según él, no puede ser nadie más que tú quien lo llene de mimos y atención.

Antes de que te sientas la peor madre del mundo y aunque no lo creas, la “mamitis” es mas común de lo que te imaginas, sobretodo en los primeros años del bebé.  Con esto no queremos decir que esté bien que tu niño desarrolle esa conducta, pero tampoco es algo que no tenga arreglo, lo que sí, es importante tratarla cuanto antes para evitar serios conflictos futuros como el rechazo al padre o que tú tengas que vivir pegada a tu hijo causando muchos momentos de ansiedad y estrés para todos los integrantes de la familia.

Si te has sentido identificada con los párrafos anteriores, te recomendamos que sigas leyendo para que tomes nota de los tips que dan algunos psicólogos para evitar esta dependencia extrema.

Autonomía, la palabra clave

Exacto, ese es el meollo del asunto por lo que una de las principales tareas que deberás llevar a cabo para que esta situación para y no siga escalando es fomentar y conseguir mayor automomía en tu hijo, estimula que haga algunas actividades por sí mismo, como jugar o recoger sus juguetes. Poco a poco ganará confianza en sí mismo e independencia y se dará cuenta que no es necesario que mamá esté continuamente a su lado. Ojo, este es un proceso que lleva su tiempo y que no se logra de un día para otro, así que ante todo, paciencia.

 

Momentos en familia

Organiza actividades en familia que fomenten pasar más tiempo juntos como distribuirse las tareas de limpieza en casa, aprender a andar en bici, ir al parque o ver una película. De esta forma, al tener momentos en común, los lazos afectivos de tu hijo con los demás miembros de la casa se fortalecerán, y empezará a tomarlos en cuenta para otras situaciones.

 

Juegos con papá

 

Como lo comentamos al principio, uno de los mayores conflictos ocasionados por la “mamitis” es que ante la percepción del niño, el padre puede pasar a un segundo plano y sentirse relegado, así que lo mejor es consolidar ese vinculo especial entre padre e hijo. Para evitar que papá se sienta dolido cuando el niño le responda con su ya casi acostumbrado “tú no, mejor mamá”, propón a su padre que sea él el que dé opciones de actividades  entretenidas y divertidas lo que generará que el menor esté más receptivo a otras propuestas distintas a las de mamá.

 

Anotaciones finales

En esta afrenta para terminar con el terrible virus de la mamitis, te recordamos que tomes en cuenta que lo que deseas es la independencia de tu hijo y aunque eso pueda resentirlo al verte un poco más dura en tus decisiones, recuérdale siempre que lo amas ante todo aunque no pases todo el tiempo con él.

Y sí, se vale darle una que otra pequeña recompensa para animar la participación de tu hijo en estas nuevas dinámicas, aunque sólo al principio. Así, casi sin darse cuenta, ya no se la vivirá pegado a mamá.

Esperamos que estos consejos te sean de utilidad y que puedas ponerlos en práctica sin ningún problema.

 

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